viernes, 16 de abril de 2010
UN RELATO, Y si aceptáramos el Nuevo Orden Mundial? ( 499 - 666 )
—¿Y si aceptáramos el muevo orden mundial? —Esa pregunta me la hizo Satanás; estaba sonriente y carismático como siempre, con su cola larga moviéndola como si fuera un gatito, me miraba a los ojos con una ternura fingida, como una hembra que se muere por tener sexo con el chico de más fama acróbata en la cama. Se presentó en forma de mujer porque sabe que en mi encierro estoy haciendo casi un voto completo de celibato, y digo casi porque en sueños aún siento el beso cálido de mi esposa.
—Salvador: El problema no está en aceptar o no un nuevo orden mundial, esa pregunta no es digna de tu inteligencia. La pregunta correcta es si estamos preparados para un Nuevo Orden y si las ideas para esa utopía es viable. La Religión todavía es fuerte, tan fuerte como una puta que recién empieza su tarea nocturna, la coca del vidrio está en su nariz y la caja de condones llena. ¿Cómo pedirle a la humanidad de que piense libremente si el dogma es tan adictivo y seductor? La mayoría agarrará su condón para enfundar su sentido común y se pegará una linea blanca para aturdir su inteligencia.
—Satanás: Por eso me gusta hablar contigo, siempre dices lo que piensas y respondes a mis preguntas con nuevas interrogantes... Dame tu mano derecha y ponla sobre mi pecho ¿crees que no me he dado cuenta de que estas mirando mis senos? eres como todos los humanos, débil y ambiguo.
—Salvador: Estas leyendo mi mente y viendo la naturaleza de mis deseos. No me avergüenzo de ellos, es natural mirar a una mujer tan bella como tú, pero sabes que eso no es suficiente para que me rinda a tus brazos —y la mierda de Satanás tomo la forma de mi amada esposa Rocío.
—Satanás: ¿Así esta mejor? Soy yo mi amor, la madre de tus dos hijos, la que tiene fe en tu talento y en la esencia de tu vida.
—Salvador: ¿Por qué juegas con mis sentimientos de esa manera? sabes que la extraño y que ella no puede venir muy seguido por que mi madre le tiene celos con un odio filoso. Aquí estoy encadenado, pensando en como evitar que la humanidad se hunda en su libertinaje, en ese egoísmo que le hace insaciable y ciego ante el sufrimiento ajeno. Ya se que mi sueño es un tanto exagerado, un deseo en contra de los molinos de viento, de ese girar de las cuatro aspas: la religión, el dinero, la avaricia y el secretismo. Si quieres seguir siendo mi amigo te pido un poco de respeto —y retomó su aspecto de vedette argentina.
—Satanás: Desfoga tu soledad en mi cuerpo.
—Salvador: No me jodas. Estamos hablando de algo trascendental y tu juegas. Se supone que tienes más de seis mil años y en algo tienes que lucir tu sensatez. Mejor toma la forma de Cristo para que te hable con la verdad y algo de inocencia.
—Satanás: Tus deseos son órdenes. —y tomó la forma de Cristo —Ahora háblame.
—Salvador: No creas que he olvidado quién eres, lo que has hecho es solo una ayuda visual y de ello estoy agradecido... bien, empecemos nuevamente. La moral y la ética no puede estar desvinculada de su realidad histórica, y, nuestra realidad es que hay una superpoblación que está depredando todos los recursos naturales. Hay científicos que dicen todo lo contrario, que hay abundancia, pero, hay otra realidad paralela. El ser humano es avariento, usurero, mentiroso, vanidoso, caprichos, necio... y, en el mejor de los casos ahorrador, respetuosos y reservado; esa es otra realidad, y lo bastante pesada y contundente como para anular la verdad de la "abundancia".
—Satanás: La gente tiene hijos porque le tiene miedo a la muerte y a la soledad, es instintivo.
—Salvador: Y ese instinto nos llevará a la extinción como especie. El sexo no es un pecado, y el congelar el crecimiento de la población global no es un error, es un acierto. Para eso la religión debe morir y dejarle libertad absoluta a la ciencia, si no se hace eso estaremos viviendo una cuenta regresiva, y, el punto final será cuando no tengamos más remedio que comer carne humana.
—Satanás: Te olvidas de las guerras, el sida, el cáncer, de los miles de virus que se están creando en secreto para eliminar el excedente de población. No se si te has dado cuenta, pero, las grandes potencias venden armamento sin importar si es para un árabe, judío, hindú o paquistaní. Se ha vendido tanto armamento que ya es más que suficiente para borra a la mitad de la humanidad, y , ese trabajo lo harán los musulmanes... mira lo que están haciendo en Rusia, Inglaterra, Estados Unidos, Israel, Argentina... se está haciendo dueños del mundo nuevamente, esa fe está creciendo más que las otras y el Nuevo Orden Mundial lo permite para que venga más muerte y caos.
—Salvador: ¿Y por qué no hacer una guerra frontal a la religión? Repito esto para que quede claro: Si la gente entendiera que el tener una familia pequeña es una virtud y no un pecado mortal, es más, que de ahí depende nuestra supervivencia como especie, la gente cambiaría de actitud; a lo mucho tendría un hijo por familia. También se puede ver en la soledad una forma para consagrarse a un determinado ideal.
—Satanás: ¿Y el dinero? Si se congelara la taza de natalidad muchas industrias colapsarían. El dinero es más valioso para los humanos que la vida misma.
—Salvador: Pues que se invente una nueva forma de intercambio. El dinero es un invento viejo y ya es hora que deje de existir. Se le puede dar a cada ciudadano un valor que pueda intercambiar, una especia de sueldo para lo elemental... para lo que su condición necesite.
—Satanás: El hombre no se contenta con lo elemental, siempre quiere más, y ahora eso es su nueva religión: "Dime cuanto consumes y te diré cuanto vales".
—Salvador: Todo eso está en la mente, es cuestión de ...
—Satanás: ¡No Salvador! Es parte de su instinto. El ser humano todavía es un mono y chilla enseñando sus dientes cada vez que quiere algo nuevo.
—Salvador: Ahí tienes tu respuesta entonces.
—Satanás: ¿Cual?
—Salvador: Si la gente no cambia su moral el Nuevo Orden Mundial será una suerte de juicio final, pero no divino, se hará aquí, en tu reino: el infierno. —y Satanás tomo su aspecto real, un ángel envilecido por los placeres que aprendió del hombre.
—Satanás: Entonces tu causa está perdida. Eso es música para mis oídos.
—Salvador: Pero no será por siempre, el hombre evoluciona, y si bien puede exterminarse en ese sendero también puede ser ave Fénix y resucitar de las cenizas.
—Satanás: No sabes la dicha que tengo... la humanidad vivirá el infierno aquí en la Tierra.
—Salvador: ¿Te has olvidado que el infierno a veces puede ser parte del camino hacia el cielo? Cristo tuvo que ir la infierno antes de subir a los cielos.
—Satanás: ¿No que eras ateo?
—Salvador: ¿Y no que esto es un sueño? Tengo licencia para hablar con metáforas. Dios ha muerto y tú con él... así que le ordeno a mi imaginación que te conviertas nuevamente en una preciosa vedette argentina... este sueño no lo voy acabar en solitario.
—Vedette: ¿Y cual es tu deseo mi soñador?...
—Salvador: ¿No vayas a pensar que quiero hacer el amor contigo como si fuéramos animales salvajes?
—Vedette: ¡Jamás! ¿Pero por qué hay algo que se está levantando debajo de tu anaranjada túnica?
—Salvador: El problema no está en aceptar o no un nuevo orden mundial, esa pregunta no es digna de tu inteligencia. La pregunta correcta es si estamos preparados para un Nuevo Orden y si las ideas para esa utopía es viable. La Religión todavía es fuerte, tan fuerte como una puta que recién empieza su tarea nocturna, la coca del vidrio está en su nariz y la caja de condones llena. ¿Cómo pedirle a la humanidad de que piense libremente si el dogma es tan adictivo y seductor? La mayoría agarrará su condón para enfundar su sentido común y se pegará una linea blanca para aturdir su inteligencia.
—Satanás: Por eso me gusta hablar contigo, siempre dices lo que piensas y respondes a mis preguntas con nuevas interrogantes... Dame tu mano derecha y ponla sobre mi pecho ¿crees que no me he dado cuenta de que estas mirando mis senos? eres como todos los humanos, débil y ambiguo.
—Salvador: Estas leyendo mi mente y viendo la naturaleza de mis deseos. No me avergüenzo de ellos, es natural mirar a una mujer tan bella como tú, pero sabes que eso no es suficiente para que me rinda a tus brazos —y la mierda de Satanás tomo la forma de mi amada esposa Rocío.
—Satanás: ¿Así esta mejor? Soy yo mi amor, la madre de tus dos hijos, la que tiene fe en tu talento y en la esencia de tu vida.
—Salvador: ¿Por qué juegas con mis sentimientos de esa manera? sabes que la extraño y que ella no puede venir muy seguido por que mi madre le tiene celos con un odio filoso. Aquí estoy encadenado, pensando en como evitar que la humanidad se hunda en su libertinaje, en ese egoísmo que le hace insaciable y ciego ante el sufrimiento ajeno. Ya se que mi sueño es un tanto exagerado, un deseo en contra de los molinos de viento, de ese girar de las cuatro aspas: la religión, el dinero, la avaricia y el secretismo. Si quieres seguir siendo mi amigo te pido un poco de respeto —y retomó su aspecto de vedette argentina.
—Satanás: Desfoga tu soledad en mi cuerpo.
—Salvador: No me jodas. Estamos hablando de algo trascendental y tu juegas. Se supone que tienes más de seis mil años y en algo tienes que lucir tu sensatez. Mejor toma la forma de Cristo para que te hable con la verdad y algo de inocencia.
—Satanás: Tus deseos son órdenes. —y tomó la forma de Cristo —Ahora háblame.
—Salvador: No creas que he olvidado quién eres, lo que has hecho es solo una ayuda visual y de ello estoy agradecido... bien, empecemos nuevamente. La moral y la ética no puede estar desvinculada de su realidad histórica, y, nuestra realidad es que hay una superpoblación que está depredando todos los recursos naturales. Hay científicos que dicen todo lo contrario, que hay abundancia, pero, hay otra realidad paralela. El ser humano es avariento, usurero, mentiroso, vanidoso, caprichos, necio... y, en el mejor de los casos ahorrador, respetuosos y reservado; esa es otra realidad, y lo bastante pesada y contundente como para anular la verdad de la "abundancia".
—Satanás: La gente tiene hijos porque le tiene miedo a la muerte y a la soledad, es instintivo.
—Salvador: Y ese instinto nos llevará a la extinción como especie. El sexo no es un pecado, y el congelar el crecimiento de la población global no es un error, es un acierto. Para eso la religión debe morir y dejarle libertad absoluta a la ciencia, si no se hace eso estaremos viviendo una cuenta regresiva, y, el punto final será cuando no tengamos más remedio que comer carne humana.
—Satanás: Te olvidas de las guerras, el sida, el cáncer, de los miles de virus que se están creando en secreto para eliminar el excedente de población. No se si te has dado cuenta, pero, las grandes potencias venden armamento sin importar si es para un árabe, judío, hindú o paquistaní. Se ha vendido tanto armamento que ya es más que suficiente para borra a la mitad de la humanidad, y , ese trabajo lo harán los musulmanes... mira lo que están haciendo en Rusia, Inglaterra, Estados Unidos, Israel, Argentina... se está haciendo dueños del mundo nuevamente, esa fe está creciendo más que las otras y el Nuevo Orden Mundial lo permite para que venga más muerte y caos.
—Salvador: ¿Y por qué no hacer una guerra frontal a la religión? Repito esto para que quede claro: Si la gente entendiera que el tener una familia pequeña es una virtud y no un pecado mortal, es más, que de ahí depende nuestra supervivencia como especie, la gente cambiaría de actitud; a lo mucho tendría un hijo por familia. También se puede ver en la soledad una forma para consagrarse a un determinado ideal.
—Satanás: ¿Y el dinero? Si se congelara la taza de natalidad muchas industrias colapsarían. El dinero es más valioso para los humanos que la vida misma.
—Salvador: Pues que se invente una nueva forma de intercambio. El dinero es un invento viejo y ya es hora que deje de existir. Se le puede dar a cada ciudadano un valor que pueda intercambiar, una especia de sueldo para lo elemental... para lo que su condición necesite.
—Satanás: El hombre no se contenta con lo elemental, siempre quiere más, y ahora eso es su nueva religión: "Dime cuanto consumes y te diré cuanto vales".
—Salvador: Todo eso está en la mente, es cuestión de ...
—Satanás: ¡No Salvador! Es parte de su instinto. El ser humano todavía es un mono y chilla enseñando sus dientes cada vez que quiere algo nuevo.
—Salvador: Ahí tienes tu respuesta entonces.
—Satanás: ¿Cual?
—Salvador: Si la gente no cambia su moral el Nuevo Orden Mundial será una suerte de juicio final, pero no divino, se hará aquí, en tu reino: el infierno. —y Satanás tomo su aspecto real, un ángel envilecido por los placeres que aprendió del hombre.
—Satanás: Entonces tu causa está perdida. Eso es música para mis oídos.
—Salvador: Pero no será por siempre, el hombre evoluciona, y si bien puede exterminarse en ese sendero también puede ser ave Fénix y resucitar de las cenizas.
—Satanás: No sabes la dicha que tengo... la humanidad vivirá el infierno aquí en la Tierra.
—Salvador: ¿Te has olvidado que el infierno a veces puede ser parte del camino hacia el cielo? Cristo tuvo que ir la infierno antes de subir a los cielos.
—Satanás: ¿No que eras ateo?
—Salvador: ¿Y no que esto es un sueño? Tengo licencia para hablar con metáforas. Dios ha muerto y tú con él... así que le ordeno a mi imaginación que te conviertas nuevamente en una preciosa vedette argentina... este sueño no lo voy acabar en solitario.
—Vedette: ¿Y cual es tu deseo mi soñador?...
—Salvador: ¿No vayas a pensar que quiero hacer el amor contigo como si fuéramos animales salvajes?
—Vedette: ¡Jamás! ¿Pero por qué hay algo que se está levantando debajo de tu anaranjada túnica?
ARTHUR SCHOPENHAUER, FRASES 1

1788-1860. Filósofo alemán.
A excepción del hombre, ningún ser se maravilla de su propia existencia
Al que todo lo pierde, le queda Dios todavía.
Aunque el mundo contiene muchas cosas decididamente malas, la peor de todas ellas es la sociedad.
Cada nación se burla de las otras y todas tienen razón.
Cada uno tiene el máximo de memoria para lo que le interesa y el mínimo para lo que no le interesa.
Desear la inmortalidad es desear la perpetuación de un gran error.
El cambio es la única cosa inmutable.
Arthur Schopenhauer
El hombre es en el fondo un animal terrible y cruel. Lo conocemos como ha sido domesticado y educado por lo que conocemos como civilización.
Arthur Schopenhauer
El instinto social de los hombres no se basa en el amor a la sociedad, sino en el miedo a la soledad.
Arthur Schopenhauer
La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren.
Muchas veces las cosas no se le dan al que las merece más, sino al que sabe pedirlas con insistencia.
Los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto; los treinta siguientes, el comentario.
El hombre ha hecho de la Tierra un infierno para los animales.
En la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad.
Con ciertas personas vale más ser traicionado que desconfiar.
La cólera no nos permite saber lo que hacemos y menos aún lo que decimos.
Cada uno tiene el máximo de memoria para lo que le interesa y el mínimo para lo que no le interesa.
Los amigos se suelen considerar sinceros; los enemigos realmente lo son: por esta razón es un excelente consejo aprovechar todas sus censuras para conocernos un poco mejor a nosotros mismos, es algo similar a cuando se utiliza una amarga medicina.
La soledad es la suerte de todos los espíritus excelentes.
El que no ama ya esta muerto.
En la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad.
En la vejez se aprende mejor a esconder los fracasos; en la juventud, a soportarlos.
Arthur Schopenhauer
La amabilidad es como una almohadilla, que aunque no tenga nada por dentro, por lo menos amortigua los embates de la vida.
Arthur Schopenhauer
La arquitectura es una música congelada.
Arthur Schopenhauer
La belleza es una carta de recomendación que nos gana de antemano los corazones.
Arthur Schopenhauer
La cantidad de rumores inútiles que un hombre puede soportar es inversamente proporcional a su inteligencia.
Arthur Schopenhauer
La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren.
Arthur Schopenhauer
La personalidad del hombre determina por anticipado la medida de su posible fortuna.
Arthur Schopenhauer
domingo, 4 de abril de 2010
PREMIOS NOBEL DE LITERATURA HASTA HOY
Año Premiado Nacionalidad Idioma Obra destacada
1901 Sully Prudhomme Francia francés La Felicidad
1902 Theodor Mommsen Alemania alemán Historia de Roma
1903 Bjørnstjerne Bjørnson Noruega noruego Digte og sange
1904[5] Frédéric Mistral
José de Echegaray Francia
España occitano
español Mirèio
El gran galeoto
1905 Henryk Sienkiewicz Polonia polaco Quo Vadis?
1906 Giosuè Carducci Italia italiano Intermezzo
1907 Rudyard Kipling Reino Unido inglés El libro de la selva
1908 Rudolf Christoph Eucken Alemania alemán La verdad de la religión
1909 Selma Lagerlöf Suecia sueco El maravilloso viaje de Nils Holgersson
1910 Paul von Heyse Alemania alemán L'Arrabbiata
1911 Maurice Maeterlinck Bélgica francés El Pájaro azul
1912 Gerhart Hauptmann Alemania alemán Los tejedores
1913 Rabindranath Tagore India bengalí El hogar y el mundo
1914 - - - No concedido por la I Guerra Mundial
1915 Romain Rolland Francia francés Jean-Christophe
1916 Verner von Heidenstam Suecia sueco Nya Dikter
1917[6] Karl Adolph Gjellerup
Henrik Pontoppidan Dinamarca
Dinamarca danés / alemán
danés El peregrino kamanita
Pedro el Afortunado
1918 - - - No concedido por la I Guerra Mundial
1919 Carl Spitteler Suiza alemán Prometeo paciente
1920 Knut Hamsun Noruega noruego Hambre
1921 Anatole France Francia francés La isla de los pingüinos
1922 Jacinto Benavente España español Los intereses creados
1923 William Butler Yeats Irlanda inglés Los cisnes salvajes de Coole
1924 Władysław Reymont Polonia polaco Los campesinos
1925 George Bernard Shaw Irlanda inglés Pigmalión
1926 Grazia Deledda Italia italiano Cenizas
1927 Henri Bergson Francia francés Memoria y vida
1928 Sigrid Undset Noruega[7] noruego Kristin Lavransdatter
1929 Thomas Mann Alemania[8] alemán Los Buddenbrook[9]
1930 Sinclair Lewis Estados Unidos inglés Esto no puede pasar aquí
1931 Erik Axel Karlfeldt Suecia sueco Baladas de Fridolín
1932 John Galsworthy Reino Unido inglés La saga de los Forsyte
1933 Iván Bunin Unión Soviética ruso El señor de San Francisco
1934 Luigi Pirandello Italia italiano Seis personajes en busca de autor
1935 Declarado desierto[10] - - -
1936 Eugene O'Neill Estados Unidos inglés Extraño interludio
1937 Roger Martin du Gard Francia francés Los Thibault
1938 Pearl S. Buck Estados Unidos inglés La buena tierra
1939 Frans Eemil Sillanpää Finlandia finés Silja
1940 - - - No concedido por la II Guerra Mundial[11]
1941 - - - No concedido por la II Guerra Mundial
1942 - - - No concedido por la II Guerra Mundial
1943 - - - No concedido por la II Guerra Mundial
1944 Johannes Vilhelm Jensen Dinamarca danés El largo viaje
1945 Gabriela Mistral Chile español Desolación
1946 Hermann Hesse Alemania[12] alemán El lobo estepario
1947 André Gide Francia francés El inmoralista
1948 T. S. Eliot Reino Unido[13] inglés La tierra baldía
1949 William Faulkner Estados Unidos inglés El ruido y la furia
1950 Bertrand Russell Reino Unido inglés Principia Mathematica
1951 Pär Fabien Lagerkvist Suecia sueco Barrabás
1952 François Mauriac Francia francés Nudo de víboras
1953 Winston Churchill Reino Unido inglés Discursos
1954 Ernest Hemingway Estados Unidos inglés El viejo y el mar
1955 Halldór Laxness Islandia islandés Gente independiente
1956 Juan Ramón Jiménez España español Platero y yo
1957 Albert Camus Francia francés El extranjero
1958 Borís Pasternak[14] Unión Soviética ruso Doctor Zhivago
1959 Salvatore Quasimodo Italia italiano Erato y Apolión
1960 Saint-John Perse Francia francés Pájaros
1961 Ivo Andrić Yugoslavia serbocroata Ex-Ponto
1962 John Steinbeck Estados Unidos inglés Las uvas de la ira
1963 Yorgos Seferis Grecia griego El zorzal
1964 Jean-Paul Sartre[15] Francia francés El ser y la nada
1965 Mijaíl Shólojov Unión Soviética ruso El Don apacible
1966[16] Shmuel Yosef Agnón
Nelly Sachs Israel
Alemania[17] hebreo
alemán El ajuar de la novia
Vivir bajo amenaza
1967 Miguel Ángel Asturias Guatemala español El señor Presidente
1968 Yasunari Kawabata Japón japonés Lo bello y lo triste
1969 Samuel Beckett Irlanda inglés/francés Esperando a Godot
1970 Aleksandr Solzhenitsyn Unión Soviética ruso Archipiélago Gulag
1971 Pablo Neruda Chile español Canto General
1972 Heinrich Böll Alemania alemán Opiniones de un payaso
1973 Patrick White Australia inglés Tierra ignota
1974[18] Eyvind Johnson
Harry Martinson Suecia
Suecia sueco
sueco Odisea, regreso a Ítaca
Aniara
LOS ÙLTIMOS 25 AÑOS :
1975 Eugenio Montale Italia italiano El vendaval y otras cosas
1976 Saul Bellow Estados Unidos[19] inglés Herzog
1977 Vicente Aleixandre España español Poemas de la consumación
1978 Isaac Bashevis Singer Estados Unidos[20] yiddish Un día placentero: Relatos de un niño que se crió en Varsovia
1979 Odysseas Elytis Grecia griego Lo digno (Το Άξιον Εστί)
1980 Czesław Miłosz Polonia[21] polaco El poder cambia de manos
1981 Elias Canetti Reino Unido[22] alemán Auto de fe
1982 Gabriel García Márquez Colombia español Cien años de soledad
1983 William Golding Reino Unido inglés El señor de las moscas
1984 Jaroslav Seifert Checoslovaquia checo Toda la belleza del mundo
1985 Claude Simon Francia[23] francés Historia
1986 Wole Soyinka Nigeria inglés La muerte y el caballero del rey
1987 Joseph Brodsky Estados Unidos ruso /inglés Historia del siglo XX
1988 Naguib Mahfuz Egipto árabe El callejón de los milagros
1989 Camilo José Cela España español La colmena
1990 Octavio Paz México español El laberinto de la soledad
1991 Nadine Gordimer Sudáfrica inglés El conservador
1992 Derek Walcott Santa Lucía inglés El testamento de Arkansas
1993 Toni Morrison Estados Unidos inglés Beloved
1994 Kenzaburō Ōe Japón japonés Una cuestión personal
1995 Seamus Heaney Irlanda[24] inglés Norte
1996 Wisława Szymborska Polonia polaco Mil consuelos
1997 Dario Fo Italia italiano Muerte accidental de un anarquista
1998 José Saramago Portugal portugués Ensayo sobre la ceguera
1999 Günter Grass Alemania alemán El tambor de hojalata
2000 Gao Xingjian Francia[25] chino La montaña del alma
2001 Vidiadhar Surajprasad Naipaul Reino Unido[26] inglés El sanador místico
2002 Imre Kertész Hungría húngaro Sin destino
2003 John Maxwell Coetzee Sudáfrica[27] inglés Desgracia
2004 Elfriede Jelinek Austria alemán La pianista
2005 Harold Pinter Reino Unido inglés Tierra de nadie
2006 Orhan Pamuk Turquía turco Estambul, ciudad y recuerdos
2007 Doris Lessing Reino Unido[28] inglés El cuaderno dorado
2008 Jean-Marie Gustave Le Clézio Francia francés La cuarentena
2009 Herta Müller Alemania alemán En tierras bajas
El Premio Nobel de Literatura es uno de los 5 premios específicamente señalados en el testamento del millonario sueco Alfred Nobel. Según sus palabras, el premio debe entregarse cada año «a quien haya producido en el campo de la literatura la obra más destacada, en la dirección ideal». La institución encargada de seleccionar al ganador es la Academia Sueca (en sueco, Svenska Akademien).
Diez de los 100 autores galardonados con el premio en el siglo XX fueron de habla hispana: los españoles José Echegaray y Eizaguirre (1904), Jacinto Benavente (1922), Juan Ramón Jiménez (1956), Vicente Aleixandre (1977), y Camilo José Cela (1989); los chilenos Gabriela Mistral (1945) y Pablo Neruda (1971); el guatemalteco Miguel Ángel Asturias (1967); el colombiano Gabriel García Márquez (1982) y el mexicano Octavio Paz (1990).
Es un premio muy polémico debido a que se ha ignorado a autores mundialmente reconocidos. Algunos expertos señalan que grandes autores clásicos del siglo XX no recibieron el premio. Según David Remnick, director de la revista The New Yorker, escritores como Marcel Proust, James Joyce o Vladimir Nabokov debieron alzarse con el galardón.[1] Críticos literarios como Emmanuel Carballo y Sergio Nudelstejer añaden a esta lista a Franz Kafka o a Jorge Luis Borges. Adolfo Castañón incluye también a Julio Cortázar o Juan Carlos Onetti. Kjell Epsmark, miembro de la Academia sueca, en su libro El Premio Nobel de Literatura. Cien años con la misión repasa algunas de las omisiones más graves en la concesión del Nobel como fueron Liev Tolstói, Emile Zola, Henrik Ibsen o Paul Valéry, por mencionar sólo algunos.
Dos de los ganadores rechazaron recibir el premio: Borís Leonídovich Pasternak en 1958 (bajo una intensa presión del gobierno soviético) y Jean-Paul Sartre en 1964 (alegando que su aceptación implicaría perder su identidad de filósofo).
PREMIOS POR PAÌS :
País Laureados
Francia 14
Estados Unidos 11
Reino Unido 10
Alemania 9
Italia 6
Suecia 6
España 5
Unión Soviética 5
Irlanda 4
Polonia 4
Dinamarca 3
Noruega 3
Chile 2
Grecia 2
Japón 2
Sudáfrica 2
Suiza 2
Australia 1
Austria 1
Bélgica 1
Canadá 1
Checoslovaquia 1
China 1
Colombia 1
Egipto 1
Finlandia 1
México 1
Hungría 1
India 1
Islandia 1
Israel 1
Guatemala 1
Nigeria 1
Portugal 1
Santa Lucía 1
Rumania 1
Trinidad y Tobago 1
Turquía 1
Yugoslavia 1
1901 Sully Prudhomme Francia francés La Felicidad
1902 Theodor Mommsen Alemania alemán Historia de Roma
1903 Bjørnstjerne Bjørnson Noruega noruego Digte og sange
1904[5] Frédéric Mistral
José de Echegaray Francia
España occitano
español Mirèio
El gran galeoto
1905 Henryk Sienkiewicz Polonia polaco Quo Vadis?
1906 Giosuè Carducci Italia italiano Intermezzo
1907 Rudyard Kipling Reino Unido inglés El libro de la selva
1908 Rudolf Christoph Eucken Alemania alemán La verdad de la religión
1909 Selma Lagerlöf Suecia sueco El maravilloso viaje de Nils Holgersson
1910 Paul von Heyse Alemania alemán L'Arrabbiata
1911 Maurice Maeterlinck Bélgica francés El Pájaro azul
1912 Gerhart Hauptmann Alemania alemán Los tejedores
1913 Rabindranath Tagore India bengalí El hogar y el mundo
1914 - - - No concedido por la I Guerra Mundial
1915 Romain Rolland Francia francés Jean-Christophe
1916 Verner von Heidenstam Suecia sueco Nya Dikter
1917[6] Karl Adolph Gjellerup
Henrik Pontoppidan Dinamarca
Dinamarca danés / alemán
danés El peregrino kamanita
Pedro el Afortunado
1918 - - - No concedido por la I Guerra Mundial
1919 Carl Spitteler Suiza alemán Prometeo paciente
1920 Knut Hamsun Noruega noruego Hambre
1921 Anatole France Francia francés La isla de los pingüinos
1922 Jacinto Benavente España español Los intereses creados
1923 William Butler Yeats Irlanda inglés Los cisnes salvajes de Coole
1924 Władysław Reymont Polonia polaco Los campesinos
1925 George Bernard Shaw Irlanda inglés Pigmalión
1926 Grazia Deledda Italia italiano Cenizas
1927 Henri Bergson Francia francés Memoria y vida
1928 Sigrid Undset Noruega[7] noruego Kristin Lavransdatter
1929 Thomas Mann Alemania[8] alemán Los Buddenbrook[9]
1930 Sinclair Lewis Estados Unidos inglés Esto no puede pasar aquí
1931 Erik Axel Karlfeldt Suecia sueco Baladas de Fridolín
1932 John Galsworthy Reino Unido inglés La saga de los Forsyte
1933 Iván Bunin Unión Soviética ruso El señor de San Francisco
1934 Luigi Pirandello Italia italiano Seis personajes en busca de autor
1935 Declarado desierto[10] - - -
1936 Eugene O'Neill Estados Unidos inglés Extraño interludio
1937 Roger Martin du Gard Francia francés Los Thibault
1938 Pearl S. Buck Estados Unidos inglés La buena tierra
1939 Frans Eemil Sillanpää Finlandia finés Silja
1940 - - - No concedido por la II Guerra Mundial[11]
1941 - - - No concedido por la II Guerra Mundial
1942 - - - No concedido por la II Guerra Mundial
1943 - - - No concedido por la II Guerra Mundial
1944 Johannes Vilhelm Jensen Dinamarca danés El largo viaje
1945 Gabriela Mistral Chile español Desolación
1946 Hermann Hesse Alemania[12] alemán El lobo estepario
1947 André Gide Francia francés El inmoralista
1948 T. S. Eliot Reino Unido[13] inglés La tierra baldía
1949 William Faulkner Estados Unidos inglés El ruido y la furia
1950 Bertrand Russell Reino Unido inglés Principia Mathematica
1951 Pär Fabien Lagerkvist Suecia sueco Barrabás
1952 François Mauriac Francia francés Nudo de víboras
1953 Winston Churchill Reino Unido inglés Discursos
1954 Ernest Hemingway Estados Unidos inglés El viejo y el mar
1955 Halldór Laxness Islandia islandés Gente independiente
1956 Juan Ramón Jiménez España español Platero y yo
1957 Albert Camus Francia francés El extranjero
1958 Borís Pasternak[14] Unión Soviética ruso Doctor Zhivago
1959 Salvatore Quasimodo Italia italiano Erato y Apolión
1960 Saint-John Perse Francia francés Pájaros
1961 Ivo Andrić Yugoslavia serbocroata Ex-Ponto
1962 John Steinbeck Estados Unidos inglés Las uvas de la ira
1963 Yorgos Seferis Grecia griego El zorzal
1964 Jean-Paul Sartre[15] Francia francés El ser y la nada
1965 Mijaíl Shólojov Unión Soviética ruso El Don apacible
1966[16] Shmuel Yosef Agnón
Nelly Sachs Israel
Alemania[17] hebreo
alemán El ajuar de la novia
Vivir bajo amenaza
1967 Miguel Ángel Asturias Guatemala español El señor Presidente
1968 Yasunari Kawabata Japón japonés Lo bello y lo triste
1969 Samuel Beckett Irlanda inglés/francés Esperando a Godot
1970 Aleksandr Solzhenitsyn Unión Soviética ruso Archipiélago Gulag
1971 Pablo Neruda Chile español Canto General
1972 Heinrich Böll Alemania alemán Opiniones de un payaso
1973 Patrick White Australia inglés Tierra ignota
1974[18] Eyvind Johnson
Harry Martinson Suecia
Suecia sueco
sueco Odisea, regreso a Ítaca
Aniara
LOS ÙLTIMOS 25 AÑOS :
1975 Eugenio Montale Italia italiano El vendaval y otras cosas
1976 Saul Bellow Estados Unidos[19] inglés Herzog
1977 Vicente Aleixandre España español Poemas de la consumación
1978 Isaac Bashevis Singer Estados Unidos[20] yiddish Un día placentero: Relatos de un niño que se crió en Varsovia
1979 Odysseas Elytis Grecia griego Lo digno (Το Άξιον Εστί)
1980 Czesław Miłosz Polonia[21] polaco El poder cambia de manos
1981 Elias Canetti Reino Unido[22] alemán Auto de fe
1982 Gabriel García Márquez Colombia español Cien años de soledad
1983 William Golding Reino Unido inglés El señor de las moscas
1984 Jaroslav Seifert Checoslovaquia checo Toda la belleza del mundo
1985 Claude Simon Francia[23] francés Historia
1986 Wole Soyinka Nigeria inglés La muerte y el caballero del rey
1987 Joseph Brodsky Estados Unidos ruso /inglés Historia del siglo XX
1988 Naguib Mahfuz Egipto árabe El callejón de los milagros
1989 Camilo José Cela España español La colmena
1990 Octavio Paz México español El laberinto de la soledad
1991 Nadine Gordimer Sudáfrica inglés El conservador
1992 Derek Walcott Santa Lucía inglés El testamento de Arkansas
1993 Toni Morrison Estados Unidos inglés Beloved
1994 Kenzaburō Ōe Japón japonés Una cuestión personal
1995 Seamus Heaney Irlanda[24] inglés Norte
1996 Wisława Szymborska Polonia polaco Mil consuelos
1997 Dario Fo Italia italiano Muerte accidental de un anarquista
1998 José Saramago Portugal portugués Ensayo sobre la ceguera
1999 Günter Grass Alemania alemán El tambor de hojalata
2000 Gao Xingjian Francia[25] chino La montaña del alma
2001 Vidiadhar Surajprasad Naipaul Reino Unido[26] inglés El sanador místico
2002 Imre Kertész Hungría húngaro Sin destino
2003 John Maxwell Coetzee Sudáfrica[27] inglés Desgracia
2004 Elfriede Jelinek Austria alemán La pianista
2005 Harold Pinter Reino Unido inglés Tierra de nadie
2006 Orhan Pamuk Turquía turco Estambul, ciudad y recuerdos
2007 Doris Lessing Reino Unido[28] inglés El cuaderno dorado
2008 Jean-Marie Gustave Le Clézio Francia francés La cuarentena
2009 Herta Müller Alemania alemán En tierras bajas
El Premio Nobel de Literatura es uno de los 5 premios específicamente señalados en el testamento del millonario sueco Alfred Nobel. Según sus palabras, el premio debe entregarse cada año «a quien haya producido en el campo de la literatura la obra más destacada, en la dirección ideal». La institución encargada de seleccionar al ganador es la Academia Sueca (en sueco, Svenska Akademien).
Diez de los 100 autores galardonados con el premio en el siglo XX fueron de habla hispana: los españoles José Echegaray y Eizaguirre (1904), Jacinto Benavente (1922), Juan Ramón Jiménez (1956), Vicente Aleixandre (1977), y Camilo José Cela (1989); los chilenos Gabriela Mistral (1945) y Pablo Neruda (1971); el guatemalteco Miguel Ángel Asturias (1967); el colombiano Gabriel García Márquez (1982) y el mexicano Octavio Paz (1990).
Es un premio muy polémico debido a que se ha ignorado a autores mundialmente reconocidos. Algunos expertos señalan que grandes autores clásicos del siglo XX no recibieron el premio. Según David Remnick, director de la revista The New Yorker, escritores como Marcel Proust, James Joyce o Vladimir Nabokov debieron alzarse con el galardón.[1] Críticos literarios como Emmanuel Carballo y Sergio Nudelstejer añaden a esta lista a Franz Kafka o a Jorge Luis Borges. Adolfo Castañón incluye también a Julio Cortázar o Juan Carlos Onetti. Kjell Epsmark, miembro de la Academia sueca, en su libro El Premio Nobel de Literatura. Cien años con la misión repasa algunas de las omisiones más graves en la concesión del Nobel como fueron Liev Tolstói, Emile Zola, Henrik Ibsen o Paul Valéry, por mencionar sólo algunos.
Dos de los ganadores rechazaron recibir el premio: Borís Leonídovich Pasternak en 1958 (bajo una intensa presión del gobierno soviético) y Jean-Paul Sartre en 1964 (alegando que su aceptación implicaría perder su identidad de filósofo).
PREMIOS POR PAÌS :
País Laureados
Francia 14
Estados Unidos 11
Reino Unido 10
Alemania 9
Italia 6
Suecia 6
España 5
Unión Soviética 5
Irlanda 4
Polonia 4
Dinamarca 3
Noruega 3
Chile 2
Grecia 2
Japón 2
Sudáfrica 2
Suiza 2
Australia 1
Austria 1
Bélgica 1
Canadá 1
Checoslovaquia 1
China 1
Colombia 1
Egipto 1
Finlandia 1
México 1
Hungría 1
India 1
Islandia 1
Israel 1
Guatemala 1
Nigeria 1
Portugal 1
Santa Lucía 1
Rumania 1
Trinidad y Tobago 1
Turquía 1
Yugoslavia 1
EL AMOR NO MATA


AMOR CONSTANTE MÀS ALLÀ DE LA MUERTE

CÈSAR HILDEBRANDT
Dice la tele que el suicidio de un niño de doce años, ocurrido ayer en Chosica, se ha debido al amor.
La reportera de la tele precisa: “un amor platónico hacia una joven de 23 años motivó el suicidio de un niño de 12 años, que se ahorcó con una correa para pasear perros en la casa de Giselle Noras, de quien habría estado enamorado...”
A este niño irremediable no puede haberlo matado el amor. Es más: el amor no mata; lo que mata es el desamor.
En la última línea de la parrafada televisiva puede estar el dato clave: el cadáver de A.E.P.H. –esas eran sus iniciales- fue levantado sin la presencia de ninguno de sus padres. La mamá no se había enterado porque estaba lejos trabajando; el padre siempre fue un fantasma desertor.
El amor no puede matar, aunque Ortega y Gasset lo llame “imbecilidad transitoria” y “angina psíquica”. Ni aunque Lope lo describa como “creer que un cielo en un infierno cabe”. Ni aunque Heine nos recuerde que decir “locura de amor” es una redundancia porque el amor ya es una locura.
Lo que sí mata, pero no con mano propia sino con la sádica lentitud de los años, es la sobreestimación del amor. Eso de creer, por ejemplo, que el amor hace milagros, salva, redime, desencarcela.
El amor que nos impuso el romanticismo occidental sí puede ser, aparte de cursi a lo Bécquer, espectacularmente desdichado.
Nada más peligroso que el extremismo sentimental. Detrás de su apego tembloroso hay una adicción.
Para que el amor funcione es imperativo cantar a dúo. Pero la mayoría dúa el silencio y a veces, con un poco de suerte musical, los ruidos de la apnea.
Sin embargo, es bueno aclarar que el romanticismo se contrae, se adquiere, es opcional. No existe en la naturaleza. Algún día desaparecerá.
Lo que primero inventó la civilización fue el respeto. Y esa es la base del amor veraz. No sólo del amor interpersonal sino del amor al mundo, a la vida, a la mayor cantidad de otros que uno pueda imaginar.
El romanticismo ligó para siempre el amor y el sufrimiento, alianza que es una de las lepras culturales más espantosas que hayamos podido difundir.
En el “Don Carlos” de Schiller se escucha esta frase: “Sólo conoce al amor quien ama sin esperanza”.
Pero quien ama sin esperanza no está tocado por el amor sino por la devastación y la idiotez. Es preferible mil veces entregarse al ascetismo zen, al autismo hinduista, a las mortificaciones de San Ignacio que esperar la lluvia en el Sahara o el sí de un corazón ajado.
Con los años he descubierto que detrás de ese fatalismo romántico se venden, como en pack, otras resignaciones: la del trabajo indeseable, la del patrono canalla, la del sistema que condena a millones a mirar la tele para ver como vive la gente “decente”. Como si te dijeran: “Sufrirás hasta en los ruedos del amor”.
O sea, el cuento ese del cielo prometido.
CARTA DE BARTOLOMEO VANZETTI A SU HIJO




Carta :
"Querido hijo mío, he soñado con ustedes día y noche. No sabía si aún seguía vivo o estaba muerto. Hubiera querido abrazarlos a ti y a tu madre.
Perdóname, hijo mío, por esta muerte injusta que tan pronto te deja sin padre. Hoy podrán asesinarnos, pero no podrán destruir nuestras ideas. Ellas quedarán para generaciones futuras, para los jóvenes como tú. Recuerda, hijo mío, la felicidad que sientes cuando juegas, no la acapares toda para ti. Trata de comprender con humildad al prójimo, ayuda a los débiles, consuela a quienes lloran. Ayuda a los perseguidos, a los oprimidos. Ellos serán tus mejores amigos.
Adiós esposa mía. Hijo mío. Camaradas.
Bartolomé Vanzetti"
Bartolomeo Vanzetti, inmigrante italiano residente en Estados Unidos, fue un activista político de corte anarquista.
Fue ejecutado el 23 de agosto de 1927 junto a Nicola Sacco al ser declarados culpables del asalto y homicidio del pagador de una fábrica, Frederick Parmenter y su escolta, Alessandro Berardelli, en el pueblo de South Braintree, Estados Unidos, el 15 de abril de 1920. Fueron exonerados de manera simbólica el 23 de agosto de 1977 por el entonces gobernador de Massachusetts, Michael Dukakis.
A LOS ANARQUISTAS DEL MUNDO
Casa de la Muerte, agosto 4 de 1927
Queridos camaradas: El gobernador Alvan T. Fuller, es un asesino como Thayer, Katzmann, perjuros del Estado y todos los otros. El me entrechó las manos como un hermano, haciéndome creer que estaba honestamente intencionado.
Ahora, ignorando a conciencia y negando todas las pruebas de nuestra inocencia, nos insulta y nos asesina. ¡Somos inocentes!
Esta es la manera de obrar de la plutocracia contra la libertad, contra el pueblo. Nosotros morimos por ser anarquistas. ¡Viva la anarquía!
Bartolomé Vanzetti
filme
En un mundo feliz, los barrotes de las carceles serán derribados. En su lugar habrá plazas con flores. Flores rojas que simbolizaran la sangre derramada en vano por querer un mundo libre, un mundo mejor para todos, en fín, un mundo mas humano...
Con que una persona que lea esto se de cuenta y luche, me es suficiente. Pero se conciente, el silencio es complicidad. eres complice de que millones de personas mueran de hambre. ers complice de trabajar horas por una mierda de sueldo cuando unos pocos disfrutan. En definitiva, ers complice de esta mierda de sistema que nos toco vivir.
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